05-11-2019
Bernardette hizo vida la Bienaventuranza: Felices los Pobres
Hoy la Congregación está muy agradecida a María nuestra Madre, por habernos concedido el regalo de esta visita, con gran alegría dimos la bienvenida a las reliquias de Santa Bernardette, la santa de Lourdes. Aquella niña que es modelo y ejemplo para vivir esta bienaventuranza: FELICES LOS POBRES. Agradecemos también a la Hospitalidad de Lourdes por el gesto de traerla a esta casa. Lourdes tiene un significado muy especial para nosotras. Bernardette conoció todo tipo de pobreza: física, material intelectual, social, con menosprecio e incomprensión, pero todo eso fue para ella, motivo para vivir una gran riqueza humana. Ella nos ayudará a descubrir y vivir la llamada a ser bienaventurados, a ser felices. Primer, amb l’alegria de l’encontre. Restar sota la mirada de la Mare de Déu: “Ella em mirava com a una persona que parla a una altra persona”. La mirada de María ens rehabilita y ens fa sentir éssers estimats per a Déu. Segundo, con la llamada a reconocer nuestra verdad y la del mundo. Bernardette fue invitada a beber de la fuente y a lavarse. “La Señora estaba tan triste! Parecía que llevaba sobre sí toda la miseria del mundo”. Bernardette dio esta explicación porque tuvo que embarrarse con el fango y se ensució. Pero finalmente encontró el agua pura. Aún en medio de las miserias, los sufrimientos y el pecado, encontramos a Dios que nos cura con la ternura de María. Tercer, amb el missatge que rep de la Mare de Déu per lliurar als sacerdots: “Que es construeixi aquí una capella i que s’hi vingui en processó”. Cuando experimentamos el amor de Dios en medio de nuestra pobreza, nos convertimos de forma automática en mensajes y portadores de este mismo amor que salva y libera. Todo un programa de vida que María y Bernardette nos invitan a vivir en nuestro dìa a día. Permanezcamos en vela orando en silencio, recordando la petición de la Señora aquel 24 de febrero de 1858: “¡Penitencia, penitencia, oración y penitencia! ¡rezad a Dios por los pecadores! ¡besad la tierra en penitencia por los pecadores!”.
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