04-12-2018
Adviento, tiempo de espera
El domingo día 2 de diciembre, tuvo lugar el inicio del tiempo de Adviento. Adviento significa: esperanza, acogida, ilusión, fe, alegría, confianza… ¿A quien esperamos, en quien creemos, a quien acogemos, porqué nos alegramos…? El Salmo 24, de la Eucaristía del 1º domingo de Adviento da respuesta a nuestras preguntas: “Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad, enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.” “A ti, Señor, levanto mi alma”. Esperamos al Salvador, lo acogemos en nuestro corazón, nos alegramos con su venida. Jesús ya vino a nuestro mundo hace 2.000 años; los cristianos, cada año, recordamos aquella venida y la volvemos a revivir y hacer presente entre nosotros. Y nosotros, ¿cómo podemos vivir estas cuatro semanas en la espera del Señor? San Pablo en su 1ª carta a los Tesalonicenses, nos dice: “Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente, para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre”. Que este tiempo de preparación para celebrar la Navidad, nos ayude a reflexionar y orar con la Palabra de Dios, que siempre nos abre caminos si la acogemos con fe y esperanza.
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