05-10-2017
San Francisco de Asís
Cada año, el 4 de octubre, la Iglesia celebra la fiesta de San Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana. Las Hnas. Franciscanas Misioneras de la Natividad, celebramos con gozo esta fiesta como congregación afiliada a la Tercera Orden Franciscana. El acto principal ha sido la Eucaristía, celebrada con gran solemnidad y presidida por el P. Josep Gendrau, franciscano; participaron las religiosas de la comunidad, señoras residentes, profesionales y trabajadores. Antes de la lectura de la Palabra de Dios tuvo lugar la presentación solemne de esta Palabra. Una religiosa portaba el libro de las lecturas y dos novicias africanas, vestidas con los trajes típicos de su país, acompañaban con la danza y cantos como lo suelen hacer en Angola. Resultó una fiesta muy hermosa vivida con alegría y devoción. Algunos rasgos de la vida de San Francisco: “Después de una juventud despreocupada, se convirtió a la vida evangélica en Asís, localidad de Umbría, en Italia, y encontró a Cristo sobre todo en los pobres y necesitados, haciéndose pobre él mismo…” “Una grave enfermedad fortaleció y maduró su espíritu. Cuando se recuperó, decidió ir a combatir en el ejército que pronto abandonó…” “Se dedicó a la oración y después de un tiempo tuvo la inspiración de vender todos sus bienes y comprar la perla preciosa de la que habla el Evangelio… Se dio cuenta que la batalla espiritual empieza por la mortificación y la victoria sobre los instintos. Un día se encontró con un leproso que le pedía una limosna y le dio un beso.” “Instituyó los Hermanos Menores, y predicó el amor de Dios a todos; incluso llegó a Tierra Santa. Con sus palabras y actitudes mostró siempre su deseo de seguir a Cristo, y escogió morir recostado sobre la desnuda tierra († 1226).” Ha sido y es un predicador de la Paz, la sencillez y el amor a Dios y a los pobres. Amigo de Dios, a quién cantaba continuamente sus alabanzas. Era un hombre pacífico. Todos podemos aprender la lección de humildad, paz pobreza, serenidad y sencillez que nos da San Francisco de Asís. Nuestro tiempo necesita mucho de estas virtudes.
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